Jordi Perella Garcia

Publicado Publicado en Testimonios

Hay cosas que solo pasan una vez en la vida y mi experiencia en la Isla de Sal, es una de ellas. Cuando programas un viaje de pesca, en mi caso la primera vez, lo haces con mucha ilusión y más cuando lo haces con amigos que han viajado por todo el mundo y te llenan la cabeza de peces gigantescos, combates interminables y mucha adrenalina. La Isla de Sal resultó ser un buen destino de pesca y además, una isla maravillosa. Nos reímos mucho, descansamos a lo grande y disfrutamos de cosas tan sencillas como descubrir a pie de embarcadero un restaurante en el que nos cocinaban los peces recién pescados. Cenar con los pies sobe la arena de la playa, con un buen vino, agotados del día de pesca y acompañado de buenos amigos, es algo cercano a sentirse en el paraíso. 100×100 recomendable.